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Aspectos Históricos

La Fundación de Tenochtitlan

El águila, de figura majestuosa, de vuelo rápido y ligero, está estrechamente ligada a la historia de nuestro país. Ella representó al México prehispánico, estuvo presente durante la época colonial y recobró todo su esplendor en el México independiente.

Los aztecas vieron en el águila el símbolo de su origen y la identificaron con el sol, “astro dador de vida y dispensador de la luz”. El antecedente más remoto de la figura del Águila real, que aparece en el Escudo Nacional, se remonta a la leyenda que narra la fundación de México-Tenochtitlan, donde el águila posada sobre un nopal devora a una serpiente.

El historiador Enrique Florescano afirma que los símbolos de la identidad mexicana fueron integrados en el relato que narraba la peregrinación desde el remoto Aztlán hasta la fundación de Tenochtitlán en 1325. (1) De acuerdo con el mito fundacional, Huitzilopochtli le ordenó a los aztlantecas dejar su lugar de origen y buscar tierras más fértiles que reconocerían al encontrar: “la presencia de un águila agitando sus alas, parada sobre un nopal y desgarrando una serpiente”. Esa águila emblemática, representa la edificación de la gran ciudad lacustre de Tenochtitlán, es el símbolo que identificó y unió a los habitantes del reino mexica.

Entre los múltiples mitos que se entretejen con la historia mexica, están los que relatan la lucha del sol, Huitzilopochtli, contra sus hermanos, la luna y las estrellas, de la que el sol resulta triunfador, surgiendo cada mañana como Cuautleuánitl, "el águila que asciende", y desapareciendo en el poniente como Cuauthémoc, "el águila que desciende".

 

Teocalli de la Guerra Sagrada
Teocalli de la Guerra Sagrada

 

Códice Mendocino

Códice Mendocino

La importancia del águila para el pueblo azteca radica en que ellos la consideraban como un disfraz del sol, "el astro rey, el dispensador de la luz, el dador de toda vida, el sol mismo". La serpiente, por su parte, parece estar relacionada con el culto a la diosa Tierra: Coatlicue, "la de la falda de serpientes".

A la serpiente se le admira y representa en su doble función de creadora y destructora. Respecto al nopal y su fruto representan el corazón humano, y en cuanto éste es ofrecido al sol, será considerado metafórica y simbólicamente
como el alimento del águila, que es considerada "el disfraz del sol, el dios supremo de los aztecas".

En este mito convergen múltiples símbolos religiosos universales. En muchos pueblos se cree que el águila posee poder de rejuvenecimiento porque se expone al sol, y cuando su plumaje está ardiente, se sumerge en el agua pura y vuelve a encontrar una nueva juventud. Este es un símbolo iniciático, pues la iniciación incluye ritos de paso por agua y por fuego. Y son precisamente esos elementos los que conforman el símbolo mexicaatl tlachinilli.(2)

El Águila real durante el virreinato.

Bajo el dominio español, el águila, el nopal y la serpiente fueron exaltados por los grupos criollos, mestizos e indígenas de la Nueva España. Algunos peninsulares arraigados compartieron este elogio simbólico al pasado y al esplendor presente de su tierra adoptiva. El escudo mexica aparece esculpido en la portada principal del templo agustino de Yuriria, Michoacán, en el convento franciscano de Tultitlán en el Estado de México y en un medallón de una capilla posa del convento franciscano de Calpan, Puebla. (3)

Inclusive, las águilas llegaron a coronar los escudos de muchos edificios, pero se les retiró por ser consideradas de origen pagano y por representar el criollismo u orgullo americano.
Para el siglo XVIII, el emblema indígena adquirió elementos mestizos y se plasmó en las monedas acuñadas para conmemorar el ascenso al trono de los reyes de España. Cabe destacar que el emblema indígena fue incorporado en la portada principal de las catedrales de Morelia y de México a principios del siglo XIX.

La lucha por la Independencia Nacional.

Los elementos de la mitología prehispánica fueron rescatados para representar al pueblo que lucha por su libertad. Básicamente la idea surgió de las filas de los insurgentes.

En Zitácuaro la Suprema Junta Nacional Americana adoptó al águila el 19 de agosto de 1811. (4) José María Morelos y Pavón colocó el emblema mexica en el centro de la bandera que lo acompañó en el campo de batalla. En julio de 1815, mediante un decreto expedido en Puruarán, acordó que en el escudo o sello debía aparecer el águila de frente con las alas extendidas, mirando hacia su derecha, con una serpiente en el pico, parada sobre un nopal que nace de un lago. (5)

La guerra de independencia se prolongó hasta 1820, sin la intensidad de las campañas militares de sus iniciadores, pero los ideales por emancipar a la patria siguieron latentes en líderes como Vicente Guerrero, el español Francisco Xavier Mina, Pedro Moreno, Guadalupe Victoria.

Mientras tanto en España fue restablecida la Constitución de Cádiz con principios liberales y anticlericales, por tal motivo, Agustín de Iturbide, militar criollo que se había distinguido por sus campañas contra los insurgentes, proclamó el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821. Iturbide y Vicente Guerrero -jefe de los reductos de la rebelión en el sur- acordaron la independencia de Nueva España.

Para el 27 de septiembre de ese año queda consumada la Independencia y el Ejército Trigarante entró a la Ciudad de México con una bandera tricolor que simbolizaba las garantías de religión, unión e independencia.

 

El Águila real en el México Independiente

La Soberana Junta Provisional Gubernativa del primer imperio mexicano encabezado por Agustín de Iturbide, vio la necesidad de determinar el escudo de armas imperiales y los sellos que debían servir para darle autenticidad a la papelería oficial, por ello ordenó el 2 de noviembre de 1821 que se empleara como sello la representación de un águila parada en su pata izquierda sobre un nopal.

El Águila republicana y la imperial

En 1823 el Congreso Constituyente pidió la modificación del escudo nacional empleado durante el imperio iturbidista. El 14 de abril de dicho año emitió un decreto sobre el Escudo de Armas y el Pabellón Nacional estableciendo que el escudo consistiría en: “el águila mexicana parada en el pie izquierdo sobre un nopal que nazca de una peña entre las aguas de la laguna, y agarrando en el derecho una culebra en actitud de despedazarla con el pico…”.(6)

De esta manera el nuevo Congreso, de ideas federalistas elaboró la Constitución de 1824 en la que se estableció la división de los tres poderes de la federación: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. El país entró en una etapa de guerra civil con el anhelo de definir el ser político de la nueva nación.

En ese año se aprobó el diseño que presentaba al águila de frente y se acuñó así en las monedas desde el primer presidente de la República, Guadalupe Victoria, hasta la intervención francesa.

Durante la confrontación ideológica, política y militar siguió estando presente la insignia mexicana. Su fisonomía poco cambió. Por ejemplo, en 1857, el águila presenta las alas más abiertas y levantadas y aparece rodeada por ramas de encina y laurel. El cambio más radical se presentó durante el segundo imperio, en el que la regencia del imperio emitió un decreto el 20 de septiembre de 1863 por medio del cual se estableció un escudo de armas en el que el águila aparece coronada.

El archiduque Maximiliano ideó una combinación de la emblemática fundacional azteca con su escudo imperial, adhiriéndole dos grifos mitológicos de la heráldica austriaca, además la insignia iría acompañada del lema “Equidad en la Justicia”, modificaciones que decretó el 18 de julio de 1864.

El águila durante el porfirismo

En el gobierno de Porfirio Díaz el águila en el Escudo Nacional fue adaptada. Mediante dos decretos, el primero el 30 de diciembre de 1880 y el segundo en 1898, éste último dio vida a la llamada “Águila del Centenario”. El águila conserva su posición frontal con las alas abiertas, la cabeza mirando hacia la izquierda, conservando la serpiente, el nopal, la roca, laguna y ramas de laurel y encino.

El águila en la Revolución Mexicana

El año de 1910 marca una importante fecha en la que una revolución de corte social impactará la vida del país. Francisco I. Madero, defensor de la democracia antirreeleccionista, reivindicó mejoras sociales para la población. Venustiano Carranza, primer jefe del ejército constitucionalista, conservó las características del último emblema, pero la inestabilidad del país impedía que de manera inmediata se unificara el diseño tanto del escudo como de la bandera nacionales. Por el decreto del 21 de septiembre de 1916 recuperó la representación del águila utilizada en el Códice Mendocino y colocó al águila de perfil. Carranza solícitó al artista Antonio Gómez la elaboración de un proyecto para establecer el modelo definitivo y oficial de las armas nacionales.

El 5 de febrero de 1934, el presidente Abelardo L. Rodríguez decretó que el Escudo Nacional fuera de uso oficial en todos los niveles, de acuerdo al diseño realizado por Jorge Enciso y debería incorporar la leyenda “Estados Unidos Mexicanos, Poder Ejecutivo Federal.”

El águila en el México Contemporáneo

Durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz se promulgó la Ley sobre las características y el uso del Escudo, la Bandera e Himno Nacionales, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 17 de agosto de 1968.

Se estableció las características del escudo nacional, conforme al diseño de Francisco Eppens Helguera, y ratificado por los tres Poderes de la Unión: “el escudo nacional está constituido por el águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas a nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate, con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural; posada en su garra izquierda en un nopal florecido que nace de una peña de que emerge del lago, sujeta con la derecha y con el pico en actitud de devorar una serpiente curvada de modo que armonice con el conjunto. Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional”.(7)


(1) Cfr. Enrique Florescano. La bandera mexicana. México. Ed. Taurus, p.25.
(2) Cfr. Mercedes de la Garza. “El águila real símbolo de la identidad” en México Desconocido, No. 235, septiembre de 1996.
(3) Enrique Florescano. La bandera mexicana. p. 39 – 49.
(4) SEGOB. Historia de los Símbolos Patrios. p. 12.
(5) Enrique Florescano. Op. cit. p. 117.
(6) SEGOB. Historia de los Símbolos Patrios. p.13.
(7) Ibidem. p. 20.


BIBLIOGRAFÍA

Florescano, Enrique. La bandera mexicana. México, Ed. Taurus, 1998.180p.

De la Garza, Mercedes. “El Águila real, símbolo de la identidad mexicana”, en Revista México Desconocido. No. 235, septiembre de 1996.
Secretaría de Gobernación. Historia de los Símbolos Patrios. México. 2008.
Col. Cuadernos de Divulgación. 61p.
 
Sigue la Gira 200 años de ser orgullosamente mexicanos, en México D.F. del 16 al 22 de diciembre en el Parque Bicentenario Azcapotzalco ( 19 y 20:30 hrs. ) * * * 21 de diciembre de 1809. Conspiración de Valladolid