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Otros / Las grandes mentiras de nuestra historia, por David Guerrero Flores

Al concluir un año de conmemoraciones, preludio de un corpus de información sobre la historia de nuestro país, aprovecho este espacio para resaltar tres asuntos de la mayor importancia, porque obligan a una reconsideración de nuestro pasado nacional. Me refiero a la sublevación de Miguel Hidalgo y Costilla, a la situación del presidente Porfirio Díaz en el momento de su renuncia y al verdadero dominio del territorio del Chamizal en el estado de Chihuahua.  Abordaré lo esencial de cada caso, planteando los hechos que evidencian la necesidad de emprender una revisión histórica.

En primer lugar me ocupo de las causas profundas y constatables de uno de los promotores de la independencia de México. A lo largo de dos centurias hemos leído hasta la saciedad que el cura Hidalgo era un hombre de inteligencia superior, con especialidad en teología y una particular vocación por los adelantos tecnológicos y por el alivio de la gente necesitada. En la historia moderna de Occidente, innumerables y célebres religiosos han participado en acontecimientos inaugurales de una nueva época. Para el caso recordemos a Martín Lutero en Alemania y a Juan Calvino en Suiza, durante la Reforma protestante del siglo XVI.

El estudio reciente de los procesos y juicios militares y eclesiásticos contra los insurgentes capturados entre noviembre de 1810 y julio de 1811, revela que muchos hombres de la época estaban imbuidos de principios religiosos y que pueblos enteros se levantaron en armas con la intención de derrocar al gobierno español, para conducir a Hidalgo a la capital de México y coronarlo rey de un imperio gobernado por la ley de Dios. En el siglo XVI, personajes como Thomas Müntzer hicieron lo mismo que Hidalgo, desconociendo a las autoridades imperiales germanas y a la potestad universal del papa en Roma. De manera que el padre de la patria, si bien no incitó los planes de erigir una monarquía, de la cual sería el primer titular, permitió en cambio la propagación de estas aspiraciones, en concordancia con una población católica que durante generaciones visualizó la monarquía como la única forma de gobierno aceptable. En este sentido, Hidalgo, más que el promotor de un país inspirado en los ideales de libertad y gobierno independiente, era un monarquista cuyo movimiento fracasó, dando la pauta para la configuración de un mito que en retrospectiva lo coloca como el precursor de la independencia nacional.

El segundo caso se refiere al verdadero Porfirio Díaz. Los lectores recordarán que durante la guerra de Irak se descubrió que el presidente Sadam Hussein tenía bajo su servicio a un conjunto de dobles, físicamente idénticos a él, para suplirlo en situaciones extraordinarias. Este acontecimiento no es extraño en la historia de nuestro país, y de hecho ocurrió con el único mandatario que ha permanecido en el poder durante varios lustros.

Hacia 1906, cuando el presidente Porfirio Díaz acusaba las torpezas y los olvidos de la edad avanzada, el círculo íntimo de colaboradores tuvo la ingeniosa idea de preparar a un doble para sustituirlo en los actos públicos y garantizar la estabilidad del régimen y de los mercados  bursátiles.

Hombre de complexión recia, don Porfirio prescindió de los servicios de su doble, salvo en contadas ocasiones. La más importante tuvo lugar en mayo de 1911, cuando la revolución maderista triunfó en el norte de México. Es sabido que en los días próximos a la toma de Ciudad Juárez, el presidente Díaz sufrió los terribles dolores de un molar con caries. El caso era complicado, porque en las raíces del segundo molar del cuadrante inferior derecho se formó un absceso que afectaba al nervio trigémino, ocasionando la parálisis de los músculos faciales y severas molestias en el oído.

A punto de ser derrocado, don Porfirio fue presa de un dolor apenas mitigado con dosis periódicas de éter y óxido nitroso. Díaz tomó sus previsiones y ordenó la redacción de su renuncia; la firmó el 12 de mayo, con fecha del día 25, y salió del país disfrazado de ciudadano común, rumbo a la isla de Cuba, donde lo atendería el Dr. Knöpfler, médico y cirujano dentista especializado en tratamiento maxilofacial. De manera que el personaje que figura como Porfirio Díaz en las fotografías y películas de cine que se conservan cuando abordó el tren presidencial rumbo a Veracruz y a su destierro en Europa son, en realidad, ¡de su doble! La evidencia documental está contenida en las memorias confidenciales del ministro de Hacienda José Yves Limantour, descubiertas por el historiador Anselmo Basauri Yépez y publicadas en el número de la revista inglesa Past and Present.

Por último voy referirme al emblemático territorio de El Chamizal, ubicado entre los estados de Chihuahua y Texas. Como se recordará, en 1864 el Río Bravo modificó su cauce, propiciando un litigio sobre la posesión de 177 hectáreas de la frontera entre México y Estados Unidos. Un siglo de negociaciones dio como resultado la entrega a México de la franja conocida como el Chamizal, entre 1964 y 1967, además de la edificación de un canal de concreto para evitar nuevas modificaciones del río. Al respecto, un grupo de geólogos, geógrafos e historiadores de la Universidad de Texas, en Austin, trabajó de manera conjunta de 2002 a 2007, y en su informe final determinó, con base en el registro sedimentario del río y en la reconstrucción virtual de las mojoneras establecidas por los tratados territoriales de 1848 y 1884, que más de la mitad del territorio del Chamizal pertenece por derecho retroactivo al estado de Texas.  Bajo este supuesto, un grupo de científicos y académicos, denominado Ourland of Texas, promueve su devolución, interpretándola como un acto de buena vecindad entre México y Estados Unidos.

Hecho el recuento de tres asuntos que conciernen sensiblemente a nuestro país, debo comentar que la tradición cristiana conmemora este día a los niños sacrificados en la aldea de Belén por orden de Herodes. El historiador holandés Johan Huizinga revela que durante la Edad Media los niños y jóvenes eran despertados el 28 de diciembre con golpes y varazos, para que el sufrimiento corporal los obligara a recordar la muerte de aquellos inocentes. En México, desde hace medio siglo, se acostumbra pedir prestado o hacer bromas para sorprender a los incautos. El artículo de hoy se une a la tradición, ya que Hidalgo nunca pretendió coronarse rey; el verdadero Porfirio Díaz sí tuvo un dolor de muelas, pero no un doble que lo sustituyera, y el territorio de Chamizal es indiscutiblemente mexicano. En descargo del autor sólo cabe recitar el estribillo de la inocente palomita.

 
Sigue la Gira 200 años de ser orgullosamente mexicanos, en México D.F. del 16 al 22 de diciembre en el Parque Bicentenario Azcapotzalco ( 19 y 20:30 hrs. ) * * * 21 de diciembre de 1809. Conspiración de Valladolid