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Revolución / El Plan de San Luis, una invitación comprometedora, por Luis Enrique Moguel Aquino

A principios de octubre de 1910, llegó a San Antonio, Texas, un grupo de jóvenes mexicanos que habían salido huyendo de su país. En los meses anteriores, habían organizado, sin éxito, un movimiento en contra de la reelección del general Porfirio Díaz.

Su principal cabecilla, el rico hacendado coahuilense Francisco I. Madero, postulado como candidato opositor a la presidencia de la República, venía directamente de escapar de la prisión, a la que había sido reducido, al igual que otros correligionarios, justo en las semanas en las que se llevaron a cabo los comicios. Los antirreeleccionistas que aún quedaban libres dieron continuidad al proceso electoral: asistieron a votar en favor de sus candidatos, vigilaron los comicios y, al no quedar satisfechos con los resultados, solicitaron a la Cámara de Diputados la anulación de las votaciones. Ésta, como era previsible, respondió a los solicitantes que no prosperaba su reclamo.

A partir de ese punto, los antirreeleccionistas tenían prácticamente dos opciones: aceptaban los hechos consumados y esperaban una nueva coyuntura política para volver a participar en algún proceso electoral o radicalizaban su posición. Sin duda, era la disyuntiva más difícil a la que se habían enfrentado en su trayectoria política como grupo opositor.

Sería imposible precisar el momento exacto en el que decidieron que era oportuno llevar su movimiento todavía más lejos. Ocasiones para radicalizarse no les habían faltado desde que decidieron formar el Centro Antirreleccionista de México en mayo de 1909. En los meses siguientes, toleraron la crítica e incluso la burla de la prensa oficialista, hostigamiento en sus actos públicos, persecuciones, encarcelamientos y hasta el cierre de su órgano de propaganda. La situación pareció llegar a su límite el 7 de junio de 1910, con el apresamiento de Madero y del notable orador Roque Estrada, en Monterrey, mientras se encontraban en una gira proselitista por aquella región del país. Los prisioneros fueron trasladados entonces a la penitenciaría de San Luis Potosí.

Las semanas siguientes fueron intensas. Mientras Madero y Estrada permanecían en prisión, algunos líderes del antirreelecionismo, como el doctor Francisco Vázquez Gómez, a la sazón candidato opositor a la vicepresidencia, buscaron un acercamiento con el gobierno. Otros miembros del partido se negaron a aceptar negociación alguna si sus compañeros seguían encarcelados. La reclusión de su jefe había evidenciado las diferencias en el interior de la organización. Por su parte, Madero estableció una intensa correspondencia, procurando dar orden a las acciones y obtener información que le permitiera aclarar los pasos por seguir.

Durante estos días, de manera velada o abierta, en distintos frentes los opositores plantearon la posibilidad de llamar a una insurrección ante el atropello y la consumación de lo que consideraban un fraude electoral; más aún, algunos optaron por hacer preparativos ante un posible levantamiento, cuyo inicio se sugería realizarlo durante las fiestas del Centenario de la Independencia. La estrecha vigilancia que pesaba sobre ellos y la indefinición de su candidato malograron tales planes.

La negativa de la Cámara a declarar la nulidad de las elecciones y la declaratoria de Díaz y Ramón Corral como presidente y vicepresidente, respectivamente (fechadas ambas el 27 de septiembre de 1910), significaron el agotamiento de los caminos legales para evitar la reelección de Díaz. Finalmente, Madero, que había sido muy respetuoso de la ley, decidió burlarla y escapar de San Luis Potosí. Era difícil precisar cuál sería su destino de permanecer recluido en esa ciudad.

Disfrazado de mecánico, el ex candidato presidencial huyó la madrugada del 6 de octubre con rumbo a Estados Unidos; Estrada haría lo propio al día siguiente. Se encontraron en San Antonio, Texas, adonde ya habían llegado algunos jóvenes miembros del partido antirreeleccionista, como Aquiles Serdán, Juan Sánchez Azcona y Enrique Bordes Mangel, y llegarían otros más en las siguientes semanas.

Para ese momento, el llamado a un levantamiento armado era una cuestión decidida. Pero faltaba lo más difícil: organizarlo. Comenzaron entonces los preparativos para hacer la revolución: se nombraron agentes con la misión de transformar las redes del partido en redes insurreccionales; se trabajó para granjearse la simpatía de los estadunidenses mediante la prensa; Madero publicó un manifiesto dirigido al pueblo de Estados Unidos que en parte decía: “No vengo a implorar vuestra ayuda; los mexicanos estamos en aptitud de gobernarnos por nosotros mismos y el pueblo mexicano es bastante fuerte para hacer respetar su soberanía; lo único que reclamo de vosotros es la hospitalidad que los pueblos libres han dispensado siempre a los hombres que en otros países luchan por la libertad”.

A finales de octubre, Madero pidió a un grupo de sus colaboradores en San Antonio, que además había tenido un papel fundamental en la organización del partido antirreeleccionista, que estudiaran un proyecto de plan revolucionario que él mismo había redactado en esa ciudad. Durante varias sesiones se reunieron en la casa de Ernesto Fernández, ubicada en West Macon Street 520, no muy lejos del Hotel Hutchins, donde se alojaba Madero y que se había convertido en un hervidero de reporteros y de revolucionarios en potencia. El propio anfitrión, Roque Estrada, Juan Sánchez Azcona, Enrique Bordes Mangel y Federico González Garza se dieron a la tarea de discutir y afinar el plan que, “por consideraciones de alta conveniencia, de dignidad y neutralidad”, de acuerdo con uno de sus redactores, fue fechado el último día en el que Madero estuvo en San Luis Potosí, el 5 de octubre. El 25 de ese mes quedó listo el documento, cuya urgente impresión fue encargada a don Fausto Nieto para que fuera puesto en circulación inmediatamente entre los correligionarios de todo el país.

En el Plan de San Luis, Madero expuso los argumentos que justificaban el movimiento armado al que convocaba; proclamaba el principio de no reelección; se comprometía a llamar a elecciones tan pronto las condiciones fueran adecuadas; además, se asumía como presidente provisional hasta que éstas se celebraran. El artículo 7° del plan convocaba a todos los ciudadanos de la República a tomar las armas el domingo 20 de noviembre de 1910 a las 6 de la tarde “para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan”.

A partir de ese momento, los preparativos insurreccionales se apresuraron. Antes de la fecha prevista, fueron delatados los hermanos Serdán en Puebla y sofocados sus trabajos. El 20 de noviembre, un grupo de combatientes encabezados por Madero cruzó a territorio nacional en Ciudad Porfirio Díaz (hoy Piedras Negras), Coahuila, a la espera de la revolución. Al día siguiente, los periódicos reportaron que el país se encontraba en completa calma.

La revolución se tomó su tiempo.

Miscelánea

- El Plan de San Luis está fechado 20 días antes de su redacción final.
- Francisco I. Madero, Ernesto Fernández, Roque Estrada, Juan Sánchez Azcona, Enrique Bordes Mangel y Federico González Garza participaron en la redacción del Plan de San Luis.

Cronología básica

- Diciembre de 1908, Madero publica La sucesión presidencial en 1910.
- Mayo de 1909, se funda el Centro Antirreeleccionista de México.
- Abril de 1910, Francisco I. Madero y Francisco Vázquez Gómez son proclamados candidatos antirreeleccionistas a la presidencia y a la vicepresidencia de la República, respectivamente.
- 7 de junio de 1910, son apresados en Monterrey Francisco I. Madero y Roque Estrada
- 26 de junio y 1 de julio de 1910, se celebran las elecciones federales primarias y secundarias, respectivamente.
- 27 de septiembre de 1910, el Congreso declara electo a Porfirio Díaz para el siguiente periodo presidencial.
- 6 de octubre de 1910, Madero escapa de San Luis Potosí rumbo a San Antonio, Texas.
- 25 de octubre de 1910, finaliza la redacción del Plan de San Luis.
 
Sigue la Gira 200 años de ser orgullosamente mexicanos, en México D.F. del 16 al 22 de diciembre en el Parque Bicentenario Azcapotzalco ( 19 y 20:30 hrs. ) * * * 21 de diciembre de 1809. Conspiración de Valladolid