Accesibilidad

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

Independencia / Muerte en el Cerro del Bellaco: El fusilamiento de Xavier Mina, por Magdalena Mas

Xavier Mina nació en España y murió en México. A los 19 años, ya estaba empeñado en su primera contienda contra la invasión francesa a su país. Después de unos años de permanecer exiliado en Francia e Inglaterra, emprendió su última campaña, esta vez en nuestras tierras.

Nació el 1 de julio de 1789 en la aldea de Otano, Navarra. Aunque se le conoce como Francisco Javier Mina, fue bautizado como Martín Xavier. Su padre lo envió a estudiar a Pamplona, desde donde observó la entrada de las tropas francesas, primero amigablemente, después como invasoras, cuando Napoleón hizo abdicar la corona a sus aliados, Carlos IV y Fernando VII, en 1808.

No fue sino hasta 1814 cuando Fernando VII pudo volver a España. Mientras, sus súbditos optaron por hacer frente al invasor. En 1809, Xavier formó el famoso Corso Navarro, que tantas bajas costó al ejército napoleónico, aunque él fue apresado y enviado a Francia. Allí permaneció cuatro años hasta que, derrotado Napoleón, Mina regresó a Navarra. A su llegada encontró al Corso Navarro convertido en división a las órdenes de su tío Francisco Espoz. El joven militar observó las medidas tomadas por Fernando VII, quien había anulado la Constitución de Cádiz y puesto presos a diputados que habían hecho la resistencia a los franceses, si bien concedió audiencia a Espoz.

Xavier acompañó a su tío a la audiencia y recibió una oferta para unirse al ejército que, en la Nueva España, luchaba contra los insurgentes. La rechazó y le fue negado el grado de coronel, mientras que a Espoz se le “eximía” del mando militar en Navarra. Entonces, ambos empezaron a conspirar contra Fernando VII. Su objetivo era restituir el sistema constitucional, pero, a último momento, la conspiración fracasó y los Mina debieron escapar a Francia. El regreso de Napoleón durante “Los Cien Días” hizo que Xavier saliera de este país. Había mantenido el contacto con quienes preparaban nuevos golpes en contra de Fernando VII y requería conseguir apoyo y financiamiento, lo cual era posible en Inglaterra.

La tradicional enemiga de España y de Francia era, en el momento en el que Mina llegó, refugio de ideas y personas. Allí, Fray Servando Teresa de Mier lo puso al corriente del levantamiento de 1810 en México, de la existencia de una constitución y de la posesión por parte de los insurgentes de algunas plazas en el Atlántico.

Desde la propuesta recibida para combatir a los insurgentes novohispanos, había comprendido la importancia de ese territorio para la estabilidad de la monarquía. Iría a enfrentarla, en sus propias palabras, al “corazón del coloso”. Gracias al apoyo no oficial de las autoridades británicas, la salida de Liverpool con rumbo a América se efectuó en mayo de 1816. Acompañado de alrededor de 30 hombres, entre ellos Fray Servando, Mina llegó a Norfolk en Estados Unidos. Sus planes eran encontrar a José Manuel de Herrera, representante de los insurgentes ante el gobierno de Estados Unidos, armar la expedición y desembarcar en algún puerto del Golfo.

Viajes dentro del territorio estadunidense, la imposibilidad de encontrar a Herrera, las noticias que informaban acerca de Guadalupe Victoria y del enclave que mantenía en Boquilla de Piedras, Veracruz, se sucedieron durante la estancia de Mina en ese país. En Baltimore, alistó dos embarcaciones que partieron a Haití a pedir auxilio. Con anterioridad, en una goleta había salido otra parte de la expedición para tratar de desembarcar en México, ponerse en contacto con Victoria y averiguar el estado real de la insurrección.

En Puerto Príncipe, se entrevistó con Simón Bolívar para convencerlo de unirse a sus planes. No lo logró. La avanzada enviada a México había tratado de desembarcar en Boquilla de Piedras, pero este puerto se perdió a finales del año, y se había disuelto el Congreso. En Galveston concluyeron el año de 1816. Pudo Mina comunicarse con Cornelio Ortiz de Zárate, secretario de Herrera, a quien se dirigió para ponerse a las órdenes del gobierno insurgente y de quien obtuvo el nombramiento como jefe de la Expedición Auxiliar de la República Mexicana.

Publicó un manifiesto en el que exhortaba a americanos y españoles a unirse contra Fernando VII. Explicaba las razones de la expedición, la necesidad de luchar en contra del despotismo, y se cuidó de afirmar que no estaba en contra de España sino del gobierno que quería perpetuar un régimen represor por igual en la península y en América.

Se trasladó a Nueva Orleans, donde consiguió dos barcos más. Entre los cerca de 250 hombres que componían la expedición, había españoles, ingleses, franceses, estadunidenses, suizos y americanos. Ya corría 1817, casi a un año de la salida de Inglaterra, cuando llegaron a la desembocadura del Río Grande. Mina aprovechó el desembarco para emitir una proclama en la cual exhortaba a sus soldados a observar una disciplina rigurosa. Declaraba también que su intención no era conquistar, sino auxiliar a quienes en México defendían los derechos del hombre.

Se dirigieron hasta la desembocadura del Santander, donde, a partir del 11 de abril, fueron llegando los barcos. El 15 desembarcaron y marcharon hacia Soto la Marina. Xavier escribió al teniente coronel realista Felipe de la Garza, para invitarlo a derrotar juntos a las tropas de Joaquín de Arredondo, comandante general de las Provincias Internas. Armó su imprenta e imprimió una proclama, invitando a los habitantes de Nueva España a unirse a su expedición. Casi un mes permanecieron en Soto la Marina, mientras supieron de la diáspora insurgente, así como de la Junta de Jaujilla, que reunía a los rebeldes de provincias centrales como organismo heredero de Apatzingán y Tehuacán. Se decidió enviar una parte de la expedición tierra adentro para hacer contacto con el gobierno insurgente. Así inició a finales de mayo una marcha de 300 hombres, que Lord Byron llamó “Los 300 de Mina”. Mientras tanto, el Fuerte de Soto la Marina cayó en manos de las tropas realistas y fue capturado Fray Servando.

Acostumbrado Mina a eludir a sus perseguidores, en la villa de Horcasitas (San Luis Potosí) robó 700 caballos, lo cual le permitió montar a toda su tropa. Aunque su interés era reunirse con el gobierno insurgente, la primera batalla se celebró en Valle del Maíz. No era muy grande la columna que los encontró y, tras vencerla, continuaron hacia el Bajío.

En la hacienda de Peotillos, los hombres de Mina, acorralados por una fuerza casi ocho veces mayor, aplastaron a los realistas en apenas tres horas. Todavía en el camino, la expedición tomó la población de Real de Pinos, en Zacatecas. Ya avanzado junio, tuvo lugar el primer encuentro entre “Los 300”y los insurgentes. El mando militar del Bajío lo tenía el padre José Antonio Torres en el Fuerte de los Remedios; en el del Sombrero se hallaba Pedro Moreno, y hacia Zacatecas luchaban los hermanos Encarnación, Francisco y Matías Ortiz.

Mina llegó al Sombrero el 24 de junio. Estaba el fuerte en los límites entre Guanajuato, León y Lagos (hoy Lagos de Moreno). Hubo una victoria más de la expedición, unida a las fuerzas de Moreno y Encarnación Ortiz, en las cercanías de San Juan de los Llanos. Tras esta victoria, Mina y Moreno encontraron 140 000 pesos en plata en la hacienda del Jaral, que pasaron a formar parte de los haberes rebeldes.

Mientras, el gobierno virreinal movilizó al mariscal Pascual Liñán para defender las plazas que podían caer en manos insurgentes y atacar El Sombrero. El asedio al fuerte fue feroz. Mina comprendió que no habría otra salida más que buscar refuerzos. Los ocupantes que habían permanecido en el fuerte trataron de escapar durante la noche del 19 de agosto.

Fueron sorprendidos y, quienes lograron escapar, apresados al día siguiente. Unos pocos, con Moreno, consiguieron reunirse con Mina en Los Remedios. Allí acordaron continuar en la búsqueda de refuerzos, mientras se esperaba el ataque de Liñán. Todavía alcanzaron a dominar la hacienda del Bizcocho y San Luis de la Paz, pero no pudieron tomar San Miguel el Grande.

Los desacuerdos con Torres fueron cruciales: mientras Mina proponía dividir a los realistas, obligándolos a perseguirle si atacaba Guanajuato, Torres dudaba de esa táctica. El 25 de octubre trató de tomar Guanajuato. Pero, sorprendido por los realistas, apenas pudo escapar del laberinto de callejuelas, mientras su gente se desbandaba, no sin antes prenderle fuego a la mina de La Valenciana.

Decidió refugiarse en el rancho del Venadito, que pertenecía a un simpatizante, Mariano Herrera. Hasta allí lo siguieron y sorprendieron los hombres del realista Francisco de Orrantia el 27 de octubre. Fue muerto Pedro Moreno, mientras Xavier quedaba prisionero. Apodaca lo mandó fusilar por la espalda, sin juicio. Había cumplido 28 años. El estudiante acabó aquí sus días, ajusticiado por el gobierno de su propio país en el Cerro del Bellaco el 11 de noviembre de 1817. Hubo gratificaciones y ascensos para los que participaron en su captura, desde 500 pesos a quien lo prendió, hasta el grado de coronel concedido a Orrantia. Apodaca fue nombrado conde del Venadito.

Aunque Mina pertenece al grupo que inició lo que se conocería como un movimiento liberal de carácter internacional, en España ha sido poco estudiado, sobre todo en comparación con su tío Francisco Espoz (que añadió el Mina a su apellido). Tal vez se adelantó a un tipo de lucha en Europa, mientras que llegó tarde a la gesta insurgente. Luchó contra la invasión a su país, y después contra Fernando VII en territorio mexicano. Si el sentimiento primero es nacionalista, contra la ocupación francesa, después lo será de corte liberal, contra el monarca que decepcionó a los que habían luchado por él.

A pesar de que ya en 1935 Martín Luis Guzmán despejaba la duda sobre su nombre auténtico, se le sigue conociendo como Francisco Javier Mina y para muchos mexicanos no pasa de ser una referencia secundaria en la historia de la Independencia. En México fue llamado “El Héroe de Peotillos”, y prácticamente todos quienes han escrito aquí sobre él retoman las palabras de Lucas Alamán, quien lo equiparó con un relámpago que vino a alumbrar brevemente una causa que se creía perdida.

 
Sigue la Gira 200 años de ser orgullosamente mexicanos, en México D.F. del 16 al 22 de diciembre en el Parque Bicentenario Azcapotzalco ( 19 y 20:30 hrs. ) * * * 21 de diciembre de 1809. Conspiración de Valladolid